Culpa: Algunas claves para gestionar el sentimiento de culpa.

Cuando el sentimiento de culpa nos muestra su cara más negativa, hay que aprender a gestionarlo de una manera adecuada para que deje de condicionar nuestro presente. Así que cuando sientas que la culpa te bloquea, pon en práctica las siguientes pautas.

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Culpa: Algunas claves para gestionar el sentimiento de culpa.

1. ¿Fuiste tu el culpable?

En ocasiones nos sentimos culpables durante mucho tiempo sobre sucesos en los cuales no tenemos ninguna responsabilidad.

Por ejemplo: Si discutes con tu hijo, sale enfadado de casa, coge el coche y tiene un accidente, tú no tienes responsabilidad ninguna sobre el accidente. Probablemente tengas responsabilidad en entrar en la discusión, pero fue él por su propia iniciativa decidió salir de casa y coger el coche.

Lo mismo ocurre con el tema de los suicidios, nadie es responsable de la vida de nadie excepto esa misma persona. Puede que hayas hecho cosas mal con esa persona, pero solo uno mismo es responsable de como afronta las situaciones difíciles que aparecen en su vida.

Así que, párate a pensar si realmente tienes algo de responsabilidad por aquello por lo que te sientes tan culpable. Probablemente aunque sepas que tú no tienes la culpa, no puedas evitar seguir sintiéndote culpable, pero al menos habrás dado el primer paso para gestionar ese sentimiento de una manera adecuada.

2. Convierte la culpa en responsabilidad.

No es lo mismo ser culpable, que ser responsable. La palabra culpable tiene asociadas connotaciones negativas mientras que la palabra responsable no (Los culpables son malos y merecen ser castigados por ello, los responsables simplemente asumen las consecuencias de sus actos)

Así que trata de convertir tu sentimiento de culpa en un sentimiento de responsabilidad.

  • Reconoce tu conducta: Admite lo que hiciste mal.

  • Acepta las consecuencias que provocó.

  • Analizar el motivo de tu actuación: ¿Por qué actuaste de esa manera? Seguramente tuviste bastantes razones para actuar así en aquel momentos.

  • Si es posible corrige o pide disculpas: Esto no siempre es posible, pero si lo es, aunque te cueste mucho te aseguro que merecerá la pena dejar de lado tu orgullo y corregir el error; o en su defecto, pedir perdón a la persona implicada. Recuerda que el fin no es que te perdonen, eso ya no depende de ti, si no asumir que hubo unas consecuencias malas y mostrar tu arrepentimiento por ello así que con pedir perdón una vez basta.

  • Aprender para no volver a cometer el mismo error: Cometer errores es la mejor manera que hay en la vida de aprender. Puede que dañaras a otras personas o que te dañarás a ti mismo, pero al menos te llevarás una gran lección.

3. Acepta que todos cometemos errores.

Somos humanos, no podemos predecir al 100% las consecuencias que van a tener nuestros actos y por eso cometemos errores. Hoy por hoy no existe una maquina que nos lleve de nuevo al pasado para actuar de otra manera. Si existiera seguramente todos la habríamos utilizado alguna vez, pero como aún nadie la ha inventado no nos queda otra opción que aceptar que todos cometemos errores y por supuesto aprender las grandes lecciones que estos nos enseñan.

4. Aprende a relativizar.

Cuando nos sentimos culpables pensamos que hemos hecho algo horrible y que merecemos ser castigados por ello, soportando en ocasiones tratos degradantes tanto de los demás como de nosotros mismos. Pero ¿Realmente nos merecemos eso? ¿Realmente lo que hemos hecho es tan horrible? ¿O quizá estamos exagerando? Y sobre todo ¿realmente eran esas nuestras intenciones? ¿Realmente queríamos hacer daño?

A poco que nos paremos a pensar, seguramente lleguemos a la conclusión de que aunque no podamos evitar sentirnos mal por ello, no hemos hecho nada tan horrible ni queríamos hacer daño a nadie.

5. Habla de ello.

Cuando nos sentimos culpables por algo nos escondemos, lo ocultamos, no nos gusta hablar de ello. Nos sentimos despreciables y no queremos que la gente sepa aquello tan “horrible” que hicimos. Sin embargo, si hablamos del tema con alguien, en seguida nuestra carga de culpa disminuirá.

Se que es difícil, pero te aseguro que merece la pena. Habla de ello con algún amigo o familiar de confianza, si lo prefieres con algún desconocido o en su defecto con un profesional. Sea con quien sea, pero no te escondas y habla de aquello que te hace sentir tan culpable.

6. Observa si la culpa está cumpliendo alguna función.

Tal y como he dicho antes, en ocasiones la culpa esta cumpliendo alguna función. Analiza detenidamente si ese sentimiento de culpa te esta ocasionando alguna ventaja: como por ejemplo ayudarte a evitar afrontar determinada situación que para que negarlo, te da bastante miedo afrontar, o si echar la culpa a los demás te esta siendo útil para evadir tu parte de responsabilidad y aprender de ella.

En definitiva, el sentimiento de culpa es una emoción bastante compleja y difícil de gestionar pero cualquier cosa en esta vida hay que afrontarla, así que te sugiero que sigas estas pautas a rajatabla y la gestiones lo mejor posible evitando que ese molesto sentimiento condicione tu presente y entorpezca tu futuro.

 

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Acerca de Juan Luis Quevedo

Gabinete de Psicología Clínica Juan Luis Quevedo. Psicólogo especialista en Adolescentes y Adultos.Terapia Cognitiva-Conductual y EMDR en Alicante. Más de 20 años de experiencia. 965 207 906 o 659 947 392.
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