Sobreprotección:Las secuelas de la sobreprotección

Sobreprotección:Las secuelas de la sobreprotección

Sobreprotección

Sobreprotección:Las secuelas de la sobreprotección

No hay que confundir proteger con sobreproteger. La protección hacia nuestros hijos es necesaria. De niños nos necesitan y dependen de nosotros para casi todo pero podríamos decir que sobreproteger a un hijo es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos. Es pensar y tomar decisiones por él. Es vivir por el hijo, cuando el hijo es, en esencia, una persona que debe desarrollar sus propias capacidades personales si quiere funcionar correctamente en el mundo.

Son algunos padres que están todo el día diciéndole a sus hijos: “No hagas eso que puedes lastimarte”o  “No vas a ir a dormir a casa de tu amigo porque yo no conozco esa casa”,  no y no y no. Y claro,  con esta actitud solo inculcamos miedo a nuestro hijo y la idea falsa de que el mundo es un lugar peligroso.

Por otra parte, estos padres son muy permisivos, ya que no suelen poner límites y normas claras que los niños puedan entender e interioricen y no establecen consecuencias definidas en caso de que los niños se salten estos límites por miedo a dañar a sus hijos, cuando realmente las consecuencias sirven para educar, no para dañar.

 ¿Qué consecuencias puede tener la sobreprotección? 

 Personas con miedos 

Eso es asi. Si constantemente hemos advertido a nuestros hijos de todos los “peligros”, por improbables que sean, que pueden encontrarse en su vida, andarán por el mundo con miedo a lo “que pueda suceder”.

Además, si nunca le hemos dado soluciones para afrontar sus propios problemas por ellos mismos, serán incapaces de enfrentarse a ellos solos e incluso pueden hacerse dependientes de alguien que les “saque las castañas del fuego” cada vez que se encuentren en una situación complicada.

Personas altamente dependientes 

Si no les formamos para tomar sus propias decisiones, a gestionar su propia vida o a solventar sus problemas, siempre dependerán de alguien para hacerlo porque realmente es que no saben hacerlo solos.

Baja tolerancia a la frustración 

Ya que cómo todo se les ha dado hecho, No han aprendido a gestionar que las cosas no siempre salen en la vida como a uno quiere,y que esto es la realidad. 

Lo más probable es que reaccionen a las frustraciones con ira, exigencias e incluso agresividad lo que les puede llevar a tener dificultades en las relaciones sociales y en la vida en general.

Anulación del desarrollo de las capacidades personales 

Con estas actitudes estamos malvando su capacidad de aprendizaje.

Si no le dejamos que se desarrolle él mismo, nunca aprenderá qué es lo que debe hacer y lo que no debe hacer. Las personas aprendemos por consecuencias negativas y positivas debido a nuestras experiencias directas, por lo que es indiscutible la necesidad de que el niño experimente con el mundo para aprender a manejarse mejor en el futuro.

Y tú, como padre que se acaba de identificar con este artículo, te diré que todavía estás a tiempo de cambiar tu mentalidad si quieres ayudar a tu hijo a ser una persona autónoma, independiente y feliz. No sobreprotegerle, es uno de los mejores obsequios que le puedes hacer.

Acerca de Juan Luis Quevedo

Gabinete de Psicología Clínica Juan Luis Quevedo. Psicólogo especialista en Adolescentes y Adultos.Terapia Cognitiva-Conductual y EMDR en Alicante. Más de 20 años de experiencia. 965 207 906 o 659 947 392.
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